22/07/2006 Las eólicas pagan el monte un 97% por debajo del precio de mercado
Las empresas eólicas de Pontevedra pagan un precio 97% inferior al de mercado por el monte que compra para instalar sus aerogeneradores, según denuncia el sindicato Unións Agrarias. Las empresas abonan dos euros por el metro cuadrado cuando su valor se sitúa entre los 30 y 60 euros, dependiendo de la situación geográfica y de las corrientes de viento que genera la zona.
Unos 6.000 damnificados decidieron agruparse en la asociación Vento Noso, y reclaman el 10% del beneficio que genera el sector en la provincia, cifrado en 96 millones de euros en el 2005. En la actualidad, perciben el 1%, unos 960.000 euros. La agrupación justifica la mejora porque un parque eólico medio en Galicia (32 aerogeneradores de 22 megavatios) factura al año 5,6 millones de euros. Eso sin hablar de la rentabilidad del negocio. Una empresa tarda en amortizar la inversión inicial un máximo de cinco años. A partir de ahí, todo es ganancia ya que la concesión administrativa dura lo que lo hace la vida útil del parque.
En la actualidad, Pontevedra cuenta con 13 zonas a pleno rendimiento que suman 417 molinos. La potencia instalada asciende a 377,4 megavatios, el 16% del total en Galicia (2.400). La situación se podría agravar, si se amplía la potencia instalada en Galicia hasta los 6.500 megavatios, como pretende la Consellería de Industria. Si es así, el negocio del sector podría alcanzar los 1.600 millones de euros al año en Galicia. En Pontevedra están previstos 26 nuevos parques eólicos (15 pendientes de desarrollo y 11 en fase de tramitación).
El presidente de Vento Noso hace una crítica velada a la nueva Ley de Montes porque facilita la política de las empresas del sector en detrimento de los propietarios de los montes. Ahora se puede expropiar, tanto terrenos de particulares como de las Comunidades de Montes Veciñais en Man Común, siempre que exista un servicio de utilidad pública prevalente, como es el caso del sector eólico, alerta José Antonio Diéguez. Por eso, tanto en los alquileres, ventas o expropiaciones, las firmas «son las que tienen la sartén por el mango», añade. Las empresas ponen el precio del terreno y si el propietario del mismo no accede a la venta «se le amenaza con la expropiación», denuncia el presidente de la asociación.
22/10/2006 Una aldea vecina de parques eólicos que dan energía a 200.000 hogares al año sufre cortes de luz
Los vecinos de Mazaricos denuncian continuas deficiencias en el suministro eléctrico
La empresa Electra del Jallas asegura que no tiene constancia de las anomalías
En pleno siglo XXI, en la llamada era de la tecnología, el suministro eléctrico sigue siendo uno de los grandes problemas de Mazaricos. Si bien es cierto que en los últimos años se aumentó la potencia del abastecimiento en diversos núcleos, no se puede decir que se hiciera lo mismo con los cortes de corriente. La aldea de A Picota, próxima al parque eólico más grande de Galicia, sufre muchos apagones.
Y esto sucede en Mazaricos, municipio donde la potencia eólica instalada en los parques de generación próximos sirve para dar energía a más de 200.000 hogares al año, y donde se da la paradoja de que al lado de una aldea que es la más damnificada por los cortes se encuentra uno de los recintos energéticos con los mayores aerogeneradores instalados hasta el momento en Galicia.
Los sobresaltos se producen a diario en cualquier punto del municipio y muchos llegan a prolongarse durante horas. Los vecinos dicen no encontrar explicación a tal circunstancia, pues tienen lugar a cualquier hora del día o de la noche y muchas veces en jornadas donde el tiempo atmosférico, excusa utilizada a menudo por la empresa, no debería afectar.
Un ejemplo claro se dio esta semana en A Picota, capital municipal y epicentro de este tipo de averías. En dos horas se produjeron hasta cinco cortes de apenas unos segundos de duración, pero fatales para muchos aparatos eléctricos que quedan inservibles.
Los vecinos de Mazaricos observan con estupor cómo por encima de sus viviendas pasan líneas de alta tensión que sirven para dar energía a otras localidades de España, mientras ellos tienen un servicio casi tercermundista. |